
Familia Cosials1968
¿Qué es más cierto, lo que pasó o lo que recuerdo?, yo creo que lo que recuerdo. Para que nuestros personajes se interpreten de un modo orgánico, se hace necesario crear recuerdos, de este modo conseguimos entenderlos mejor y saber qué les mueve, qué les motiva, y qué quieren…
Creo que existen muchos tipos de actores, pero algo que, en mi modesta opinión, diferencia mucho unos de otros, es entre los que empujan las emociones y los que “no pueden evitar sentirlas”.
Esto hay que leerlo pensando que estoy hablando de un tipo de pieza teatral o cinematográfica convencional, donde se manejan personajes, emociones, deseos…etc.
A priori podríamos pensar que todos los actores tienen que forzar las emociones, o fingirlas, puesto que son de sus personajes y no propias, pero lo cierto es que se puede trabajar en la dirección de engañar al cerebro de tal manera que no distinga demasiado cuando es propio o ajeno lo que está sintiendo. Yo siempre digo que el cine y el teatro es una gran mentira, todo es mentira, la relación, el espacio, la época, todo, excepto la emoción. Esa es cierta y verdadera.
Y creo firmemente que si trabajas con ciertos ejercicios cuando estás preparando un personaje, puedes hacer que todo lo que dice, hace y siente sea orgánico, tanto que no puede evitar hacerlo así. Que para el actor empieza a ser lo mas “natural” comportarse de esa manera. De ese modo se han apropiado del personaje.
Hay actores que empujan las emociones, a veces no consiguen conectar y entonces lo hacen, pero creo que lo idóneo es encontrar el punto de conexión, el punto en que entienden lo que le pasa al personaje, que casi siempre es falta de amor, miedo a que no te vean, miedo a no valer… y pueden comprender por qué se enfada, por qué grita, por qué sufre, o por qué es feliz. Lo comprenden, lo incorporan y casi no pueden evitar sentirlo intensamente.
Una de las máximas de Michael Chejov es la facilidad, y aunque él no se caracteriza especialmente por trabajar desde las emociones, en este caso ese concepto nos puede ayudar a entender lo que significa “no empujar” y “no forzar”.
La facilidad, según yo la entiendo, implica que el actor no tenga que pelear ni con su cuerpo ni con sus emociones, ni con las acciones, ni con el texto, ni con las relaciones, sino que todo fluya, que todo parezca fácil, que parezca que no está haciendo nada especial, y a la vez lo está haciendo TODO. La facilidad es que se vea que fluye, que no está torpe…
Comencemos poniendo una máxima entre los actores con cierta profesionalidad: Un actor que empuja las emociones se nota
Sí, se le nota, se hace incómodo para el público que lo observa, pierde la facilidad, algo, que, aunque a veces cuesta convencer a los nuevos estudiantes, es esencial para ser creíble.
Un actor que tiene que recurrir a tácticas para sentir, a tácticas o técnicas para mostrar emociones, para hacer que lo que siente salga de dentro… creo que esta forzando.
Y ¿cómo se hace para evitar forzar?, es cuestión de trabajo, cuestión de ensayos, cuestión de pensar, y a la vez de no pensar demasiado, practicar, probar, crear, dejarse llevar, no juzgarse, actitud, apostar fuerte por lo que haces etc. Y así, ensayar muchas, muchas veces, hasta que la idea se entiende, entiendes al personaje. Practicar el texto, cada palabra, entenderlas hasta que te resulta orgánico/fácil/natural decirlo con esas palabras, para las acciones, hago y repito una acción hasta que cobra sentido, etc, ensayar, repetir, encontrar sentido a lo que hago/digo/pienso/siento.
Para que una emoción sea emoción tiene que ser inevitable, sorprendente incluso a veces para quien la siente, incómoda a menudo por lo poco adecuada en ese momento.
Y para llegar a las emociones, caprichosas ellas como las que más, tengo que estar disponible para que me habiten, para que aparezcan, para que fluyan, pero no puedo empujarlas, forzarlas a aparecer, estrujarlas y amenazarlas.
¿Y Cómo puedo hacerlo?
Hay varias cosas que te pueden ayudar, lo primero es estar en el presente, solo puede haber emoción si me concentro en el aquí y ahora, luego tener todas las circunstancias muy claras, que hayas generado imágenes en tu cabeza, imágenes muy claras que puedas visualizar, tener los recuerdos/vivencias/circunstancias del personaje muy claros, ya hemos comentado muchas veces que la verdad se esconde en los detalles…
¿Y puedo crear recuerdos en mi personaje?
La respuesta es sí, se puede, y no es tan complicado como puede parecer, se trata de vivir situaciones del personaje, de la vida del personaje, momentos que pensemos que son decisivos en la configuración de su personalidad, de sus “heridas”. Hacer improvisaciones, con compañeros que interpreten a mi madre, a mi amigo, a mi pareja, etc, teniendo todas esas conversaciones incómodas que ha tenido y le han marcado, momentos felices, momentos especiales… y así vas viviendo todas esas circunstancias de la vida del personaje que le hacen comportarse como lo hace. Se puede trabajar a través de improvisaciones, o incluso tú solo imaginando la situación, pero es importante, que sea a tiempo real, hablando de verdad, con objetos, ropa, y elementos que te ayuden luego a revivir lo trabajado. Pero cuidado, si solo lo imaginas, pero no lo recreas/vives nunca llegas a tener de verdad ese recuerdo, se queda en algo meramente intelectual y es posible que se pierda la organicidad y el “no poder evitar sentirlo”, porque no se ha metido en el cerebro como un recuerdo/vivencia sino como una idea.
Todo esto, además de útil, es tremendamente divertido, incluso salir a la calle siendo tu personaje, sintiendo cómo se siente en una cafetería tomando un café, o paseando por un parque. ¿qué piensa? ¿cómo percibe el mundo?
Puedo crear recuerdos con un objeto, o con un vestuario, o con un espacio, imaginando lo que ha ocurrido, o cómo ha llegado a mis manos, todo eso si elaboro un buen recorrido emocional, si soy capaz de tener un pensamiento que va de un lugar a otro, sin forzar, simplemente conozco a mi personaje y sé que de este pensamiento va a saltar a este otro, etc, hasta llegar a la herida o a la emoción que necesito.
Es una manera de crear partituras emocionales, una cosa me lleva a otra, es algo casi inevitable. Un resorte que me salta cuando sucede determinado hecho.
De ese modo empiezo a no poder evitar sentir, emocionarme.
Ánimo, divertíos confundiendo a vuestro cerebro.

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